Taller: La máscara que desenmascara. Un Recurso Psicodramático

máscaras

Las técnicas relacionadas con el uso de máscaras se utilizan en ejercicios grupales o abordajes individuales para representar experiencias, conceptos, emociones, y particularmente personas o algunos aspectos concretos de la personalidad.

En este sentido, resulta un elemento degran ayuda en rolplayings, trabajos de conocimiento personal y en general escenificaciones. En este taller se ofrece una aproximación a los aspectos prácticos y teóricos de este recurso psicodramático.

Entre los objetivos de este taller, se encuentran los siguientes:

  • Aprender posibles aplicaciones del uso de las máscaras al trabajo con personas y grupos.
  • Reflexionar sobre los aspectos técnicos y teóricos relacionados con el uso de este recurso psicodramático.
  • Aplicar estas técnicas a la práctica profesional

Dirigido a profesionales del área de la psicología, sanidad, docencia, trabajo social, coaching, recursos humanos y otros profesionales y estudiantes interesados en este tema, se impartirá en Zaragoza los próximos días 9 y 10 de marzo.

Información completa del taller e inscripciones, en este enlace.

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Curso online: La organización del trabajo y la gestión del tiempo

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Presentamos nuestro nuevo curso online sobre “La organización del trabajo y la gestión del tiempo”, dirigido a todas aquellas personas interesadas en mejorar y optimizar su tiempo en el entorno laboral.

A través de este curso se propone el análisis de aquellos aspectos que resultan claves en el uso del tiempo: prevención y gestión de los ladrones de tiempo, adquisición de hábitos relevantes para su organización, entrenamiento en el uso de metodologías planificadoras, etc.

Para ello se trabaja tanto desde una perspectiva teórica (lectura de temas y artículos de interés), como también desde el análisis de casos prácticos (comentados por el tutor de forma personalizada), proyección de videos y la posibilidad de intercambiar ideas y experiencias a través del foro y el chat.

[Más información]

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Desde el mar

En la película “El club de los poetas muertos” hay un momento en el que el profesor Keating (Robin Williams) en plena clase se sube a una mesa e invita a sus alumnos a que hagan lo mismo,  “el mundo se ve distinto desde aquí arriba –les dice-, si no me creen vengan a comprobarlo. Cuando ustedes crean que saben algo deben mirarlo de un modo distinto, aunque pueda parecer tonto o equivocado”.

Hace unos días, en Menorca, sentado en la playa y mirando los barcos que estaban fondeados frente a mí, asomó en mi memoria la citada escena y estuve pensando durante un rato sobre la tendencia que tenemos a ver las cosas fijando los pies en el suelo, observando la realidad desde la perspectiva que ofrece la seguridad que se tiene al estar en tierra firme.  ¿Pero cómo se verá todo desde el equilibrio inestable del mar? –me pregunté-

Quizás una de las principales habilidades que puede tener una persona a la hora de analizar y afrontar un problema es poder permitirse subirse a su propio barco, soltar amarras, distanciarse un poco de lo conocido, de lo de siempre y mecido por la incertidumbre del oleaje analizarlo todo desde otra perspectiva, la que permite ver los acantilados, las grutas excavadas entre las rocas, la que te pone frente a los demás.

Desde el rol de formador y coach resulta todo un reto ayudar a otras personas a reflexionar y pensar desde posiciones distintas a las de costumbre. A veces la mera invitación a sentarse en un lugar distinto al habitual o a cambiar algún elemento de la habitación, supone lanzar un cable para poder ver las cosas…. desde el mar.

Arturo Palacios Araus
Cocah personal y de equipos de trabajo. Formador en Relaciones Humanas de profesionales que trabajan en el ámbito público y privado.

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Grupoanálisis: ¿Qué es y para qué sirve?

Grupoanálisis

El grupo es un espacio natural donde todos aprendemos de todos y su capacidad creativa supera ampliamente las posibilidades de sus miembros por separado. Sin embargo, el grupo también es una fuente de conflictos que con frecuencia colocan a quien lo dirige en una situación complicada.

El grupoanálisis es una disciplina dedicada a la comprensión y dirección del entramado emocional y relacional que subyace en los grupos y condiciona su dinámica. Cuando el conductor del grupo entiende lo que sucede en él, su tarea como guía del grupo resulta mucho más fácil, eficaz y satisfactoria.

La formación de profesionales en grupoanálisis se basa en tres pilares.
- La participación en grupos experienciales que ofrecen un espacio de aprendizaje desde la propia vivencia.
- El análisis de casos reales en los que se muestra la aplicación del grupoanálisis a la práctica profesional.
- El estudio de los aspectos técnicos y teóricos de esta disciplina que incluye los temas: roles y relaciones humanas, dinámica de grupo y estilos de liderazgo y comportamiento organizacional y social.

La formación en grupoanálisis es una herramienta muy útil para cualquier profesional que se trabaje en la conducción y dirección de grupos abarcando diferentes áreas como psicología, trabajo social, docencia, sanidad, dirección de equipos, entre otros.

Desde hace tres años, Rivendel Grupos y Organizaciones desarrolla un programa de formación en grupoanálisis en Zaragoza estructurado en jornadas de un sábado al mes. La información de esta actividad se encuentra disponible aquí.

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Amor y miedo

Atiborrados de comedias románticas al estilo Hollywood, siempre con final feliz, y novelas de Danielle Steel, no hay nadie hoy en día que mantenga la cabeza fría en lo que al amor se refiere.

Nos hemos convertido y consagrado a una religión basada en la creencia de la existencia de la pareja perfecta, el alma gemela, la media naranja. Nos sumergimos en la búsqueda de ése ser con la convicción de que nuestra vida no estará completa hasta que no lo encontremos.

Este culto requiere, más que ningún otro, algo de fe. Fe en cantidades industriales, en realidad, fe para creer en que ése ser que hemos creado en nuestras mentes, existe. Fe para creer que lo encontraremos y que cuando lo hagamos todo será tal y como hemos imaginado. Perfecto.

Pero nadie habla del miedo que uno siente al enamorarse.

Y es que no hay “monstruo bajo la cama” más aterrador que el amor.

Enamorarse consiste en depositar toda esa fe en otra persona, apostarlo todo y esperar sin saber si se plantará, subirá la apuesta o se estará tirando un farol. Y ahí es donde aparecen el miedo, las dudas, las preguntas, las noches sin dormir a la espera de una señal, de la confirmación de que el sentimiento es mutuo…o no.
Y seamos francos, dada la irracionalidad y la imprevisibilidad que reina entre la raza humana no hay nadie hoy en día que pueda hacer apuestas de tal magnitud con la seguridad de que ganará la partida.

Me pregunto si el miedo es una forma de proteger nuestros activos, nuestro capital más valioso, el corazón.
O quizás si aparece de la imposibilidad de expresar nuestros sentimientos y nuestras emociones ante la otra persona por temor al rechazo. O si es una forma de amar en si misma.

¿Es bueno que esté ahí? En cierto modo también entorpece nuestro camino impidiendo que disfrutemos al máximo del resto de sensaciones que el amor lleva consigo.
¿Nos hace mejores o peores ese sentimiento? ¿Más débiles quizás? ¿Desaparece en algún momento?

Al final, como sucede con  cualquier otra religión, lo más probable es que te encuentres planteándole todas estas cuestiones a un “algo” en lo que crees pero que no puedes ver, ni tocar, ni sentir pero que está en todas partes y que todo lo puede…o al menos, eso dicen.

Arantxa
Colaboradora de Rivendel Grupos y Organizaciones

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5 KB

Pantalla de inicio VIc-20

Si les cuento que en los 80 había un ordenador doméstico que tenía 5 KB de RAM, capacidad para mostrar en pantalla 9 colores y que funcionaba sin disco duro ni nada parecido (el almacenamiento de programas se hacía a través de cintas de cassette o cartuchos), algunos quizá no lo crean.

Pero sí, existía; Y tenía nombre y apellidos: Commodore Vic-20.  Yo fui poseedor de uno de estos equipos, y lo que más me sorprende es que aun con tantas limitaciones, era capaz de hacer cosas. Cosas como mostrar gráficos, reproducir sonidos, juegos e incluso hacer funcionar hojas de cálculo… A un nivel muy sencillo, eso sí. Pero si tenemos en cuenta que un documento de texto de Word en blanco (por poner un ejemplo) ya ocupa 25 KB, aquello me parece toda una proeza. Porque olvidaba decir que de los 5 KB del Vic-20, quedaban libres en realidad para el usuario 3,5. El resto era para el sistema.

En aquel momento era incapaz de imaginar todo lo que iba a venir después. Todas las aplicaciones, cada vez más complejas, que iban a definir una nueva forma de trabajar, divertirse y más importante aún, de comunicarse. Quizá por eso, a veces no puedo evitar mirar atrás y acordarme con cierta nostalgia de aquel ordenador, que para mi fue la puerta de entrada a otro mundo, y de las cosas que era capaz de hacer con la mínima expresión tecnológica, si la comparamos con los equipos actuales. Se diría que hasta tenía un punto “ingenuo” ese momento… Pero también hacía disfrutar.

Todo esto me lleva a pensar qué veremos en los próximos 20 años. Seguro que todos los equipos que usamos adquirirán un punto tan modesto como ahora tienen los de los 80… Y podremos acceder a utilidades y aplicaciones inimaginables ahora mismo (más aún con el campo de la robótica en plena ebullición), pero que sin duda, serán sorprendentes y apasionantes.

En mi caso al menos, espero con impaciencia todas esas novedades.

José M. Ichaso
Colaborador de Rivendel Grupos y Organizaciones

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Taller “Los Náufragos de la Calle Providencia”

Los Náufragos de la Calle Providencia: Una metáfora para introducirnos en el análisis y conocimiento de los grupos y equipos

Las personas nacemos y crecemos en grupos: la familia; el aula; el grupo de amigos; el equipo de trabajo. Somos seres sociales que adquirimos características y valores a través de las vivencias grupales. Nuestro desarrollo personal y profesional necesita la relación con los demás. Necesitamos ser autónomos al tiempo que somos parte de un grupo.

Son muchos los grupos a los que pertenecemos a lo largo de la vida y cada uno de ellos actúa como un organismo, con una estructura sistémica y una dinámica compleja, que le permite cumplir sus funciones.

En este taller, se planteará el análisis de la dinámica de los grupos y los equipos a través de metáforas presentadas en fragmentos entresacados de dos películas.

CONTENIDOS

I BASES PARA EL CONOCIMIENTO DE LA IDEA “GRUPO”
• Introducción
• La impresión, la idea y la memoria
• “Mi tío de América”: una perspectiva biológica del comportamiento.
• El grupo primario
• La identidad grupal.

II. LOS ELEMENTOS QUE DAN CARÁCTER AL CONCEPTO “GRUPO”
• Los elementos grupales: individuos, roles, relaciones, tarea, contexto y estructura
• “Los náufragos de la calle Providencia”
• Del grupo al equipo de trabajo

OBJETIVOS

- Introducirnos en el análisis del concepto, y de la realidad, “grupo”.
-  Conocer los elementos que conforman un grupo y su estructura, como factores que posibilitan su funcionalidad, crecimiento y cambio.

FECHA Y HORARIO

El taller se realizará el sábado 26 de noviembre en Zaragoza, de 10 a 14:00 y de 16 a 20:00 h.

Para más información e inscripciones, click aquí

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¿Ciudadanos o Consumidores?

Vivir en un estado social y democrático de derecho no sólo implica el reconocimiento y disfrute de derechos, requiere de obligaciones. El ejercicio en plenitud de estas facultades nos convierte en ciudadanos.

Mucho ha costado alcanzar un ejercicio de ciudadanía basado en el uso de las libertades, el sentido de identidad y pertenencia a un proyecto común, el respeto y aceptación de la pluralidad y el fomento del bien común. Pues bien, este ejercicio de acción colectiva está en crisis y está minando el universo de valores, sentimientos, anhelos y creencias que, hasta ahora, nos han permitido alcanzar un alto grado de igualdad y de movilidad social ascendente.

En cierta medida, estamos asistiendo a un creciente desprestigio de lo público, del espacio común, frente al individual. Se enfatizan los derechos pero no las obligaciones, se fomentan los proyectos individuales frente a los globales. La esfera pública pierde valor y, en contrapartida, se van adoptando valores y creencias que ven deslegitimado el sistema de representación política, se pone en tela de juicio la prestación de servicios públicos y se minora el grado de participación altruista en la acción colectiva. Por el contrario, se fomenta la cultura del ocio, el individualismo, el consumo y el cortoplacismo (el futuro ya no es lo que era…).

Habrá quien piense que esto no es bueno ni malo, que es distinto, y que produce vértigo porque supone un giro en nuestro sistema de creencias y de nuestras “verdades eternas”. Yo no soy de esa opinión. Es cierto que la sociedad se sustenta en valores y que éstos pueden ser cambiantes. No obstante, poner en peligro nuestro capital social puede quebrar el frágil equilibrio basado en la confianza mutua, en el crecimiento basado en el mérito, en el surgimiento de oportunidades en virtud de redes sociales estables y en la seguridad jurídica de nuestras sociedades occidentales.

Quizás debemos reinventar nuestra democracia para hacerla más atractiva, justa y eficiente, debemos ser más exigentes con nuestros gobernantes y con nosotros mismos, debemos interiorizar una mayor cultura cívica, debemos fomentar los cauces de participación,…  Aunque el esfuerzo sea titánico, es peor la alternativa de perder los derechos de ciudadanía. Para ello, tenemos la obligación de seguir siendo ciudadanos y no rebajarnos a convertirnos en meros consumidores.

Alberto Gil Costa
Sociólogo y funcionario

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Un viaje de emociones

Trabajo en una ONG y cuando viajo a América Latina mi cabeza en un cóctel de emociones. Primero por lo que dejas en España. Después porque tu trabajo consiste no tanto en desarrollar la actividad bajo planteamientos técnicos sino entender, comprender e interpretar la marea de sentimientos que fluyen a tu alrededor.

Desde el chantaje emocional al que te somete la historia común de nuestros pueblos y la velada acusación permanente de neocolonialismo, hasta la dureza, dignidad e incluso atracción cercana al “voyeurismo” que a veces produce la pobreza. Pero sobre todo, la impotencia que en muchas ocasiones genera la imposibilidad de mantener relaciones de igual a igual y descubrir que el respeto profesional sólo proviene de una confundida visión de tu persona u organización como potencial donante o “conseguidor” de fondos.

Ante esto, es habitual tomar la posición del “último guerrero”, solo ante la ingente tarea de intentar solucionar en 20 días problemas estructurales, con el consiguiente agotamiento y frustración.

De todas formas, mi experiencia me dice que sobre todo, y probablemente es el mayor choque emocional, recibes de golpe algo olvidado en la sedada Europa (incluso en el mediterráneo), el calor humano. Amor, empatía, cariño…  Por eso, mis continuos viajes han sido posiblemente los mejores momentos profesionales y personales de mi vida. Hasta el punto que sentí ya hace tiempo la necesidad de que mi familia más directa, mi mujer y nuestro hijo, compartieran conmigo todas estas emociones y hayamos tenido la suerte de poder hacerlo.

Pablo Barrenechea
Director captación recursos ECODES

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Felices ideas

Hace unos días al rellenar una instancia para participar en las conferencias TED que tendrán lugar en Zaragoza el próximo día 5 de noviembre, me encontré  con la pregunta de si tenía alguna idea para promover la felicidad, tema sobre el que se centra este evento.


De algún modo me parece una declaración de intenciones en toda regla, con la que además estoy profundamente de acuerdo: contamos con todo el potencial que ofrecen las personas interesadas en asistir desde el mismo instante en que se ponen en contacto con la organización. Pero además también creo que es una excelente idea para ir caldeando un ambiente de creatividad que favorezca la búsqueda de ideas que puedan ayudar a esta sociedad a ser más feliz.

Una vez superada la agradable sorpresa inicial ante esta pregunta, me puse a pensar y ordenar ideas para poder cumplir con la original solicitud formulada en la instancia. Quizás no sea excesivamente original, pero lo que se me ocurrió fue reclamar espacios en la enseñanza donde resulte posible compartir sueños, donde los niños y adolescentes puedan participar desde su identidad, libres del corsé de las apariencias, donde se reconozcan y se valoren las capacidades y habilidades de todo el mundo, donde en definitiva puedan permitirse ser como son y sentirse respetados por ello. Probablemente éste debiera de ser un enfoque transversal a toda la actividad educativa, pero para empezar podría ser una buena idea al menos crear la asignatura de “Cómo ser felices”. Quizás suene un poco raro, pero si pensamos que éste debería de ser el objetivo vital de cualquier persona, por qué no dedicarle al menos la misma importancia que a las matemáticas.

Arturo Palacios Araus
Cocah personal y de equipos de trabajo. Formador en Relaciones Humanas de profesionales que trabajan en el ámbito público y privado

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